¿HAY MÁS PIOJOS EN PRIMAVERA?

Escrito por Administrator el viernes agosto 10, 2018

Existen diferente mitos y opiniones que nos revelan que determinados meses o en determinada epoca del año estos animales aparecen en nuestro cabello, sin embargo estas creencias desaparecen, encontrando que los contagios estan presentes en cualquier epoca del año.

Los piojos viven todo el año, son resistentes y soportan temperaturas de -30º hasta los 50º. Si bien, con el calor se sienten cómodos, están más activos y viven más tiempo por estos motivos con la llegada de la primavera proliferan más.

Por otro lado, el aumento de la temperatura hace que los niños pasen más horas en el parque jugando con sus amigos. Nuestros hábitos sociales sí cambian con el buen tiempo así que damos a los bichitos más posibilidades para que se reproduzcan y se extiendan con más facilidad. 

Todo esto hace que la sabiduría popular diga que en primavera hay más posibilidades de tener piojos. Empieza la temporada alta de la pediculosis y no está de más adelantarse y poner en marcha el sistema más eficaz para librarse de la plaga: la prevención. 

Minimizar el riesgo. Los piojos y las liendres no pueden vivir fuera del cuero cabelludo humano, por lo que deben contagiarse a otro niño o niña antes de que sean eliminados de su cabeza. Esta necesidad de estar en constante expansión, unido a la temperatura que necesitan para poder reproducirse con rapidez, delimitan los momentos del año en los que existen más probabilidades de que aparezcan. La temperatura y la humedad son sus aliados: a los piojos les encanta el calor Es cierto que los piojos son capaces de resistir a temperaturas que van desde los treinta grados bajo cero hasta los cincuenta grados (de hecho, si has intentado eliminar los piojos con ayuda de un secador será más probable que dañes el cabello antes de que elimines la pediculosis), pero es en una temperatura intermedia cuando se encuentran más cómodos. Las liendres, como cualquier huevo, debe incubarse a una temperatura constante (o, por lo menos, entre unos márgenes aceptables para la especie) para que crezcan. Las hembras de los piojos, conscientes de esta necesidad, las adhieren a menos de un milímetro del cuero cabelludo, para que sea el propio calor humano el que les proporcionen este ambiente propicio. Si la temperatura ambiente es similar a la de nuestro cuerpo en el exterior (alrededor de veinticinco grados centígrados) nos encontraremos con una situación en la que el huevo del piojo ni siquiera necesita estar cerca del cuerpo humano para proliferar. Será en estas ocasiones cuando el parásito tiene más espacio para poner los huevos, y cuando la mayor parte de ellos terminan en una ninfa de piojo sana.

MANTENER LA ALERTA, NO BAJAR LA GUARDIA!!